La victoria por una mayoría suficiente en las elecciones del pasado día 9, hace que desde el PSOE tengamos que afrontar con mucho cuidado los pasos con que vamos a iniciar esta nueva andadura. La falta de aliados solidos a la izquierda, tras el descalabro de IU y ERC, aunque estos últimos de sólidos tenían poco, ya que por mucho que se reclamen socialdemócratas nunca han sabido quitarse la patina identitaria y de pandereta con barretina, va a obligar al Presidente Zapatero a mirar hacia el centro derecha de CiU y el PNV para muchas cuestiones. Al margen de que existan en el parlamentos otras alianzas no descartables con BNG, CC y quien sabe si en algunos temas con UPyD, que se postula como el caballo de Troya de una tercera fuerza centrada en lo estatal (como el antiguo CDS) que puede prender fuertemente si las exigencias nacionalistas son descaradas.
Por tanto, en esta victoria de la socialdemocracia ciudadana que representa Zapatero (este concepto sacado de la teorías republicanas de Pettit y con un fuerte componente liberalista e igualitario, merece un sesuso análisis, aunque el propio Pettit lo desgrana en su Examen a Zapatero), hay que jugar muy bien las cartas, para poder seguir con la agenda de desarrollo de derechos y a la vez no estar preso del monetarismo egoista del nacionalismo conservador.
Zapatero, tiene delante un buena ocasión para demostrarnos grandes dosis de talante y de talento. Tiene que tender la mano al PP en temas importantes, momento en que quien sabe si estos la seguirán mordiendo, para poder sacar adelante reformas estructurales y constitucionales de gran importancia.
La reforma electoral, no en el sentido oportunista que plantean el PP y CiU, de garantizar el gobierno a la lista mas votada, propuesta aberrante en una democracia parlamentaria, puesto que podría llevarnos a la paradoja de contar con gobiernos con escaso respaldo electoral fruto de la fragmentación del voto y que solo es consecuencia de la imposibilidad de ambos de encontrar aliados en sus respectivos espacios.
Si el PSOE plantea una reforma electoral de profundización democrática, aplicando la máxima de un hombre y un voto, estaría haciendo por la unidad de España y por la cohexión entre los ciudadanos sean del territorio que sean, mas que miles de manifestaciones de la AVT, los obispos y la COPE juntas.
Tenemos por delante una legislatura apasionante. Habrá que ver como la afronta el PP. Sus corifeos habituales ya han demostrado sus principios apuñalando a su lider y reclamando caña y mas caña. Que pena….



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