Hoy viernes, como todos en los que el trabajo nos lo permite, nos tomamos unas tapas con el personal del Ayuntamiento. El tono de trabajo en esta santa casa desde que entramos a gobernar en el mes de junio, es de total tranquilidad, buen ambiente y estando cada en su posición, de total camaradería. Esto les fastidia mucho a quienes quieren que todo vuelva atrás. Al caciquismo, a los malos modos y al ordeno y mando, que han imperado durante años.
Lo que sucede ahora, es para mi, el mejor ejemplo de lo que debe ser la normalidad democrática en un Ayuntamiento. Sin populismos ni poses. Simplemente eso, hacer las cosas con normalidad.



Comentarios recientes