Hoy domingo de ramos, el plan era acudir a la Iglesia para la misa y la procesión pertinente. Pero algo lo ha enturbiado. Un joven de 17 años, hijo de una concejala de la Corporación, falleció anoche al ser embestido el coche en el que se encontraba por otro vehículo, conducido también por otros jóvenes del pueblo, a gran velocidad y con el maldito alcohol nublandoles la razón y agudizando la estupidez.
Una muerte inutil y unos padres destrozados, que para nosotros no serán un número más en la sangría de muertos que todos los periodos vacaciones dejan en nuestras carreteras.
En este Domingo de ramos, solo se puede pedir, mirando al cielo…que este joven descanse en paz y que a sus padres les ayude a pasar esto, que sin dudas, es lo peor que puede pasar a cualquier ser humano. Perder un hijo, es peor que perder la vida.



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